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“La Opinión de Murcia”
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El lujo vintage llega a Cartagena
Odra, ubicada en Ciudad Jardín, vende prendas de segunda mano recopiladas a lo largo de más de veinte años
Oana Dimitriu, en su tienda Odra de Cartagena / Iván Urquízar
06 ENE 2026 6:01
Una americana de sastre de Burberry vendida en el centro comercial Saks de la Quinta Avenida de Nueva York, como recoge su etiqueta, hace más de 20 años se puede conseguir ahora en Cartagena. Prendas de Dior, Fendi y otras marcas de lujo seleccionadas cuidadosamente por Oana Dimitriu en su tienda Odra. Un pequeño rincón ubicado en el número 40 de la calle Carmen Conde, en la zona de Ciudad Jardín, donde vende prendas y complementos vintage.
Su espacio, con un marcado estilo barroco, es como trasladarse en el tiempo a un salón parisino del XIX, en el que además cobran especial importancia los libros. La decoración va cambiando dependiendo de la estación del año. La ubicación de cada prenda y su limipieza están hechas con esmero, "aunque sea de segunda mano está bien cuidada porque son piezas que alguien tuvo en su día y ahora tu marcas su trayectoria. La limpio, la desinfecto y la mimo".
Oana, quien ha trabajado en el sector del lujo en marcas como Yves Saint Laurent, lleva 25 años haciéndose con las prendas que ahora vende, coleccionando historias en forma de textiles. Las que tiene expuestas en tienda son solo una parte de las más de 20.000 que atesora en dos almacenes y con las que va suministrando su negocio.
Además, Oana conoce cada una de ellas, sabe de qué marca son y dónde las adquirió, como los vestidos de pedrería estilo charleston de los años 20 que tiene en un perchero en el escaparate: "Este Audrey Hepburn lo compré en París", dice mientras muestra un vestido corto cuajado en pedrería de color azul marino y plateado.
Hay otras prendas a las que ha añadido su toque personal como una cazadora blanca de piel que "tiene historia, porque está medio hecha por la marca y medio hecha por mí", al haberle puesto más tachuelas por la espalda y los brazos, siguiendo el diseño original. También hace collares estilo gargantilla con perlas, camafeos y terciopelo por encargo.
Sin embargo, su pasión por la ropa vintage viene de su infancia. "Me crié sin ropa", resume. Oana explica que durante su infancia en Rumanía comenzó cortando las cortinas de su madre para hacerse su ropa, luego "venían los camiones de fuera con ropita de segunda mano y a los niños pobres nos la daban, en ese momento no estaba bien mirado pero me acostumbré a esa ropa y seguí esa rutina porque me hacía única".
Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que "aunque era la niña pobre, nadie tenía lo que yo tenía porque toda la ropa venía de fuera" y comprendió que cada una de esas prendas era especial. "A partir de los 16 años cuando, gané mi prime sueldo, dije 'ahora voy a coleccionar ropa antigua, me voy a hacer única por eso'. Empecé a trabajar y todo el mundo se iba de cervezas o de fiesta pero yo siempre tenía una excusa para buscar dónde se subastaban cosas o dónde había mercadillo de segunda mano en ciudades como Madrid o Barcelona".
Ahora, planea ampliar su negocio y vender también piezas para hombre que "me está mandando mi prima de Japón, voy a hacer un perchero muy bonito antes del verano, de hombre, con prendas muy especiales como camisetas de los 80 y los 90".
Para iniciar su negocio contó al principio con la ayuda de sus hermanos, pero finalmente se retiraron del proyecto y decidió comenzarlo en solitario. "Me hundieron, no entendían el proyecto y que lo tenía todo preparado. Para mí esto ha sido mi superación más grande". Para sacar adelante su iniciativa y ponerlo todo a punto se encerró durante dos meses en la tienda hasta dejar todo preparado para comenzar a funcionar.
